La milana de mis fantasias

La séptima novela debe continuar acompañada desde un mar de fabulaciones y también de olas grises y frías, aguas que laceran como cuchillas, traicioneras ondas que se yerguen para adentrarse con los cuerpos raptados, capturados, engañados. Sirena y milana negra que va en busca de pescadores y navegantes a los que mentir la ruta y llevarlos al muere en los acantilados, más allá de las arenas negras volcánicas de un océano que detona en un continente poco conocido por nadie, porque a pocos les sabe entender vivir en la Nada.

La séptima novela golpea a las puertas de su nacimiento..." El niño de la jaca blanca" ¿ tendrá sentido si comienza así?

"El niño abrió la verja de forja que daba entrada al pequeño zaguán y entró en la casa de los Parra. Atravesó el patio rodeando el pozo adornado de tiestos llenos de flores. Miró por un momento el jazmín que llenaba de fragancia toda la casa y se dirigió a la puerta abierta que daba al patio de atrás preñado de geranios. Una vez allí se acercó al establo en donde estaba la yegua blanca, su yegua - aunque fuera la de su tío-, la que había montado a los diez minutos de vida, en brazos de auqel hombrón hermano de su padre. Subió al pesebre gateando entre las tablas de madera que lo formaban y allí desde la paja miró a los ojos negros del animal y éste le devolvió la mirada. Le tiró de las crines y la potra indómita que no se dejaba cabalgar por nadie que no fuera Pepín Parra, el tío del niño, acercó su cuello sumisa al pesebre dejando que el rapaz se subiera a ella, muy cercano a su cabeza y se deslizara hacia la grupa. Luego siguió comiendo la paja, tranquilamente, mientras el pequeño jinete gritaba y reía y la azuzaba, sin que ella se moviera todavía, porque la jaca sabía que Rafael no tenía más de dos años y aquello era un juego entre ambos."

Tenerife, Troya. Anna de los entresijos, dedicado a él.