Sin las respuestas de vosotros me encuentro sola, perdida como hoja en el viento, como sin razón de vida. Me pregunto si me recibis o quizás no, antes no era así. Un fluído río de respuestas me contestaba y yo cuidaba de daros lo mejor que poseía.
Diría Sor Juana Inés de la Cruz:
" de qué me acusaís Señor, díme para que acepte o me defienda...."